John Freddy Galindo o la Poesía de Transito

Posted in Uncategorized with tags , , , on agosto 11, 2009 by novismos

 

 

PREMIO Nacional de Poesía de la Universidad Externado de Colombia, 2006, Premio de Impulso a la Poesía Joven Colombiana 2007: estos son los argumentos sólidos y dicientes que respaldan la voz del poeta joven que abre nuestra selección intitulada Novismos Colombianos

John Freddy Galindo (Bucaramanga-1978gali)

Es en definitiva un parangón obligatorio, extraño por demás, que se visita siempre que se desee saber sobre poesía joven en Colombia. Un par de premios y otro par de obras son su currículo y su sitio en esta primera década del siglo XXI. Signamos a su obra como obligatoria y extraña  –aún con la misma aquiescencia del autor-   al estar caracterizada por una singular entonación juvenil, cuasi novedosa en un país de comodidad lirica, que aborda desde el subjetivismo y el impresionismo poético, resolviendo su experiencia lirica en su intuición como cotidianidad. A él le son ajenas las grandes tragedias y las contradicciones existenciales, las imágenes idílicas, románticas, naturales, la gravedad metafísica de la existencia y en últimas la poesía social. De su obra como poeta joven emerge esa conditione sine qua non necesaria al artista y al filósofo para serlo: la inocencia del mundo. Esta capacidad inherente a cada artista, se vuelve en Galindo un problema de fondo que le da sus mayores logros y sus derrotas más grises, el nivel de pauperización que fuerza en sus imágenes rozan sutilmente con la inocencia, con la ingenuidad. Quizá esta condición empiece a desaparecer con la seriedad que pretende afrontar en su segunda obra “Desintegraciones y Cosas”  pero lastimosamente es preponderante en su opera prima “Ventanas de otros días”. A nuestro juicio, el mejor momento del poeta se cumple en su segunda obra, de la cual extraemos una selección gentilmente donada por el bardo. En Desintegraciones… la inteligencia poética se afina y va a las cosas: “Ante la lluvia un paraguas roto/ es tan solo otro elemento/ es tan solo otro elemento “en estos versos, con un extraño ritmo roto en el hemistiquio del primer verso – antojo o fallo del autor- se decanta parte de la esencia de la voz de Galindo: las cosas, elementos, fenómenos, son apenas fantasmas débiles de un mundo aparente que el poeta toca con morbo en su llaga viva, como anotamos anteriormente los versos son ajenos a toda dimensión trágica, las implicaciones de la lluvia-tan explotada en la musicalidad de Aurelio Arturo- son cuestiones que al poeta no interesan, pues el mundo de hoy no lo toca, la posmodernidad hecha para no entenderse (Nadie sabe nada/ ni los que googlean esas palabras raras/ Estertor,  Funambulista, Palimpsesto, qué más da;)es acaso un accidente que el poeta vigila, juzga, en últimas desintegra, pero en nada le toca ni afecta.

Para apoyar esa consabida inocencia del mundo, Galindo se vale de una tradición poética que desde la generación “Golpe de Dados” o “Generación desencantada”  ha sufrido un vertiginoso y estruendoso descenso hacia los limites de la nulidad, no expresada como valor estético sino como valor formal: mediocridad lirica. Por ello no teme usar palabras impensadas en un poema como googlean  sin sopesar ser señalado, y en efecto, no lo señalamos como un poeta anclado a una tradición lirica ineficaz y virtual, ponderamos su labor por ser un poeta de transición.

 

Si de la poesía joven en Colombia de la primera década de este siglo nos fuese necesario extraer un elemento común que la agrupe, ese sería sin la menor duda la conciencia del atraso de nuestras letras; con algunos ecos modernistas, los poetas jóvenes saben que en los últimos cuarenta años nuestro país a reproducido la misma voz requemada en un puñado de poetas inverosímiles agrupados en la burocratización de la cultura, coincidente con la muerte de la última generación poética real –La revista MITO, sucedánea de la argentina SUR-  la aparición de Belisario Betancourt como falso mecenas de la cultura, la fundación de la irónica Casa de Poesía Silva y el Festival Internacional de Poesía Ciudad de Medellín y la sistemática supresión de las voces vanguardistas o ajenas simplemente a los corros de café y pipa. Si en este contexto, de voluntad de cambio, conciencia de atraso e innovación lirica, debiéramos situar la obra de Galindo, sería irrestrictamente como poeta de transición. En él aún sobreviven elemento que hemos señalado, pertenecientes a estéticas anteriores, anquilosadas –dicho sea de paso- pero que en él, en momentos de lucidez, se logran transformar en interesantes imágenes: En el espejo del lado vive dios/ He visto su ojo deforme observando a las chicas/ tocar sus hermosos senos]/ Es un tipo raro/ quien lo creyera. Es constante el supremo coloquialismo del que se apoya, argumentado en su juventud tanto vital como poética, para escudriñar la realidad, lejos del apostrofe de Pombo o el misticismo de Obregón, en él la poesía vive como percepción, en sus ojos de joven y sus versos poco profundos pero seguros, Dios es un ente que se vale de su ubicuidad para espiar –y no expiar- a las chicas en los vestidores. Este es solo un ejemplo de su implicación poética, en la entrevista que concedió para Novismos, el autor reconoce como característica a su poesía al intento, la tentativa, el desgaste y finalmente el descarte.

Es necesario poner en relieve la formación académica de Galindo, estudiante de literatura en la Universidad Industrial de Santander y tallerista bajo el mando de un colombiano Salinger productor de uno de los últimos talleres independientes en Colombia: Hernando Motato. El joven bardo que hoy nos ocupa bajo el influjo de la academia y la independencia produce una obra original, si se quiere, de la cual podemos asegurar más allá de cualquier percepción formal con la que la manejemos, una total autenticidad en la historia de nuestras letras, temas tan comunes, obviados pero en Galindo tocados, nos hablan para reclamar su lugar y desintegrarse:

Agujeros en paraguas     bombillas que no encienden
el sol cuando se ha ido                     el amor de pronto
Yo no sé cómo llamarme en los días del diluvio
cuando las voces viejas inundan la despensa                                                                                   y esa esbelta prostituta que es la vida                                                                                         nos dibuja        nos seduce

 

                                               N o s   a p a r t a        

Seguramente sin aquella formación, otros serían los versos, otras las imágenes, otra la voz.

 

Como se nota, la preocupación por el carácter formal de la poesía es poca, común a la poesía en retirada de las últimas décadas, pero esta dejación de la vanguardia se asume con una madurez que habla desde sí misma y se reconoce imperfecta, y esto es, como se ha señalado, rasgo esencial de una nueva poesía en Colombia: Las cosas son simples:/ un pez tuerto/ la vieja radio Phillips encendida/ y el cáncer de mi madre en su pecho  cíclope/ Cosas que no vienen al caso/ por supuesto]

                                               

Por supuesto que la obra de John Freddy Galindo juega su rol con toda seriedad, la poesía joven en Colombia es un hecho, cuenta con todas las dimensiones y matices de una escena poética. La ruptura como valor, la voz ajena al stablishment, la conciencia de atraso y la directa influencia de poetas posmodernos son síntomas que los años afianzarán como hechos, versos y libros, sobretodo poetas que desde hoy inician un camino impensado que se abre paso entre la maraña de las instituciones poéticas preponderantes y el miedo a lo nuevo, a los Novismos.

 

En últimas, es una y la misma cosa la que ensalza y condena a Galindo: una voz intermedia, lugares concurrentes y extremo coloquialismo en la guisa de Gil de Biedma, imágenes de brocal, poco profundas pero reveladoras en una inocencia que es precisamente un síntoma de cambio, un viento nuevo, sus poemas fluctúan entre intensidad y paroxismo, desnuda de toda noción de musicalidad y ritmo, su poesía es promesa de un lugar indiscutido en las letras nacionales venideras. -alojado en la tumba de tu sexo Lázaro  hecho llagas se levanta-/ camina/ muere de placer/ y resucita  nuevamente/ DISPARAAAAAAAAAAAAA

 

Novismos

Bogotá Colombia, Agosto 2009

LOS INVITAMOS A LEER UNA SELECCIÓN DE CINCO POEMAS DE JOHN FREDDY GALINDO PERTENECIENTES A SU OBRA INÉDITA “DESINTEGRACIONES Y COSAS” GENTILMENTE DONADAS POR EL AUTOR, ADEMÁS DE LA ENTREVISTA REALIZADA POR NOVISMOS AL JOVEN POETA A PROPÓSITO DE SU OBRA.

dios

En el espejo del lado vive dios

He visto su ojo deforme observando a las chicas

                                     tocar sus hermosos senos]

Es un tipo raro

quien lo creyera

Mira despacio las sombras de la tarde

y se desvanece lentamente

con la última gota de luz sobre la pantalla del televisor

Sus dientes blancos se asoman desnudos

por las ventanas de mi calle

Observa

Nunca dice nada

Es una cosa seria esta de saberlo todo

de no dudar de nada

de no poseer tan solo una pregunta

¿Por qué no llora?

Quizás ser dios consiste en tener un universo para uno solo
y un millón de chicas que nunca dicen nada
chicas  que no conoces 

que vienen y van frente a tu rostro
                                                despistadas ]

y a las que nunca contemplarás dos veces

 

 

 

De eso no se habla
de la vida que estuvo antes 
de la solitaria perversión
Un manojo de nada que se rebela ante el tedio
ante la costumbre de rebelarse como un rio
Nadie sabe nada
ni los que googlean esas palabras raras
Estertor,  Funambulista, Palimpsesto, qué más da;
desde aquí abajo todo se entiende  igual
da lo mismo.
Enfarlopado, Melopea, Urticante                                                                                                                    
de eso no se habla

cállese

entienda

sí usted

 

 

Transcurso

Cuando la noche ya no basta
y todo olvido es equilibrio

un verbo nuevo se declina en la despensa

tal vez huir adentro

porque es aquí y ahora y no hay otra latitud

ni otra palabra en los días que se van

También hay cosas por supuesto

ese viejo juego de fingir lo que ahora somos

esa eterna suerte de ases en la manga

el jaguar que esquiva salvas y eternas soledades
las polillas   sus vocales

Y la estéril memoria de la carne

 

y no hay otra hora otro hemisferio

ni otra voz para gritar al tiempo la derrota

 

vieja tregua en el transcurso de esta noche

que traigo puesta  por deseo

 

 

 

Muy buenas noches y saludos cordiales

Buenas noches a todos
desde esta esquina en la que vivo
como una sombra
escribo: nada
represento: todo
igual
eso que somos   que decimos ser
se descubre en la distancia
Saludos para todos entonces
aquí desde esta isla
desde cualquier rincón de lo que soy
antes de llegar a ser incluso
Saludos desde este correveidile que es la vida
Gritar ¡Hola!
puede ser la negación de la vanguardia
otra forma de hablar de dios        

o de estas manos mías

que tanto saben de nostalgias 

 

 

No tenemos sangre entre las manos
solo este frio calcinándonos los huesos
Examino la crueldad de nuestros actos

y trazo un mapa
en la espalda plana de la rubia muerta 

Huir simplemente huir      susurrando una mentira

¿Crees que debemos corres despavoridos
que la ruina sobrepasa nuestras casas?

No fue la muerte la que incendió el abismo
ni la velocidad de todo lo que nos hizo despertar
qué esperar, qué nuevo viaje enfrentar
a qué hora incitar la confección de todo

Si con las manos destrozadas

dibujo estas extrañas formas

 

 

 

 

 

ENTREVISTA A JOHN FREDDY GALINDO

1)“Ventanas de otros días “ha sido su primera publicación, la resonancia de su nombre se debe a la justa y suficiente consecución del poemario y de un par de premios dedicados a la poesía joven del país ¿qué opina al respecto de las afirmaciones en el sentido de que tal obra y tales reconocimientos son un intento de ruptura -aún tímido- de la tradición poética colombiana?

 Ventanas de otros días es un libro de origen. Mi experiencia con la poesía fue clandestina durante mucho tiempo, era casi un secreto, incluso para mí mismo. Durante años coleccioné estupideces, recuerdos y pesadillas que se fueron convirtiendo en textos. Ventanas era en un principio una novela, un mamotreto de tristezas, una amalgama de recuerdos descoloridos, sin embargo, de un momento a otro se convirtió en lo que es hoy, un rencauche de mí mismo. Todo fue una equivocación. Es un libro que no tiene la fuerza necesaria, sencillamente porque no se la merece. En cuanto a lo de que el libro sea un intento o no de ruptura, digamos que  no soy yo quien tenga que decirlo, el libro habla por sí mismo. Personalmente ya no doy un peso por él, fue un momento, un salto, tan solo el comienzo de algo. Ventanas es un libro sin pudor, de una honestidad desalentadora. Pero pude escribirlo y escapar. Era la única forma. Transitar estos retazos de mi vida anterior, para purgar los demonios. Recordar que no se equivocaba Eliot cuando explicaba que la poesía debe escribirse desde la contemplación del dolor, mas no desde el dolor puro.**

2)¿Sabe usted qué es la poesía?

 No y no me interesa saberlo.

3)Hay un hecho inobjetable, se hace poesía joven en Colombia.¿ Considera usted que esa poesía es plural? ¿Hay algún criterio que la pueda agrupar en una generación poética?

En un país como el nuestro es fácil escribir poesía. Hay un poeta en cada familia. Todos van por ahí documentando sus desgracias de alguna forma. Sin embargo creo que hay una generación que hace tratos con la desgracia, que le habla de frente. La poesía Colombiana  está atravesando un proceso justo. La tradición de ruptura existe eso es evidente. De todas formas, como sucede en estos casos nadie nunca hablará de esta generación con la importancia que merece, quizá, y aquí me atrevo a especular, la generación siguiente si pueda lograr algo que valga la pena. Alguna vez dije que el elemento común de la poesía que se hace hoy es el abandono, cada uno va por ahí abandonado a su propia suerte, a la deriva, en la soledad necesaria. Somos entonces la generación del abandono.

El poeta francés Blaise Cendrars decía que “Hasta el ser más ruin y miserable de la tierra se trasfigura si es tocado por la sombra de la poesía” aún cuando es lamentable que Colombia no sea un país de tradición poética en los últimos años publicaciones independientes y festivales como el de Medellín o el de Pereira intentan revertir la situación, sería interesante saber que factores le llevaron a usted a descubrir la poesía, que suerte de iluminación opero en usted, además ¿cómo cree usted que podamos los colombianos ser tocados por esa sombra?

Yo jamás tuve la intención de escribir poesía. La poesía es una anécdota que lleva ya largo tiempo operando en mí sin que yo la entienda, mi relación con ella es lejana, la leo, la disfruto, pero no creo que escriba poesía. No sé qué es la poesía, y pocas veces he estado frente a ella… Pero ésta es la forma en que yo trabajo. La negación no es  una forma de evadir el problema que la poesía encierra, pero así he funcionado mejor. Puede ser verdad eso de que la sombra de la poesía nos toca a todos en algún momento, Cendras***(sic) también decía eso de Ser. Ser un hombre. Y descubrir la soledad, de esta manera creo que el acto poético, de descubrirse, ha de ser un acto egoísta, solitario.

 

4)De la anterior pregunta se puede inferir la siguiente: Colombia es un país con una serie de instituciones poéticas, en su ciudad natal se cuenta con una casa dedicada a la poesía, en Bogotá, desde donde se origina la labor de Novismos se cuenta con La Casa Silva, se tienen las casas museos, las revistas oficiales, los festivales citados y un gran etc. Sin embargo da la sensación de que la poesía colombiana de inicio de siglo es una mentira sostenida ¿qué opina al respecto? ¿Qué opina de la preponderancia de los señores de la poesía?

 Personalmente creo que las casas de poesía (al menos las de este país) huelen a viejo, a naftalina, a rancio. La poesía no puede encerrarse, la poesía existe porque sí, está ahí en todo lo que uno ve y sobre todo en lo que no ve, así que se haga difícil atraparla. La poesía es un acto libre y como tal no puede encarcelarse, mucho menos bajo el yugo de quienes han vivido de ella, de quienes la han explotado desde siempre. Sin embargo creo que hay iniciativas importantes que le dan movilidad a la palabra, a la imagen poética, a la poesía como tal, publicaciones y festivales independientes que llevan a la poesía a donde debe estar.

 

5)¿Qué opina de la poesía colombiana en dos siglos de hechura?

 Desgraciadamente, y salvo algunas excepciones, no creo que exista una tradición poética real en este país. Han existido muchos intentos, muchos lances  que se han quedado en lo de siempre: la veneración por ausencia. La poesía colombiana aún no está hecha, hay un avance notable de un tiempo para acá, propuestas basadas en la desintegración posmoderna, poesía pensada en libros totales que deconstruyen toda la basura escrita en estos dos siglos, poetas que saltan y trazan sus propios caminos. Hoy estamos presenciando una forma de defensa ante toda esa  poesía pacata y aburrida que hasta hoy se ha escrito en Colombia.

6)El grupo Umpalá, manejado otrora por uno de los mejores talleristas del país puede llegar algún día a ser la cantera de la nueva literatura colombiana, ¿considera necesario para el poeta el curso de tales talleres y el últimas de la carrera literaria universitaria? ¿cómo fue su experiencia en el grupo?

No creo que para escribir sea necesario estudiar nada. Los poetas salvo algunos casos raros, son hombres de a pie que van por ahí quejándose de lo que sucede, que van destruyendo lo que tocan y esto no lo enseña la academia. Umpalá por el contrario me enseñó muchas cosas, ha sido una de las grandes experiencias que he tenido,  me permitió conocer a Hernando Motato, mi amigo y maestro de la vida, me permitió buenas lecturas, y sobre todo me dio la oportunidad de conocer a quienes hoy son mis amigos, esas personas que hoy  hablan y son escuchadas, amigos con los que uno vivió y murió y que en un futuro próximo aseguro darán de qué hablar. Hablar de Ricardo Abhdallah, de Fabían Martínez, de Oscar Estévez y de tantos más, es hablar en cierta medida de lo que viene.

 

7)Su poesía contenida en las obras “Ventanas de otros días” y el inédito “Desintegraciones y cosas” de sobriedad formal  y subjetivismo impresionista son la tentativa en formación de una nueva poesía en Colombia aunque, y es necesario aclararlo, mantienen el germen primigenio de lo que ha sido la constante en la tradición lirica del país, las cosas son abordadas desde la contemplación, el lenguaje es convencional y por ende seguro y las imágenes son siempre el obstáculo del yo, ¿Qué poetas colombianos cree usted que han influido en su obra?

 Ventanas es un verdadero producto de la destrucción, un libro que ya saqué de mi cabeza y qué fue concebido de forma pasajera. Hablar de Desintegraciones es hablar de un experimento que poco a poco va tomando forma, es un título tentativo que recogerá muchas de las cosas que he venido haciendo durante este tiempo, es un desorden que obedece únicamente a mi propio vacío. Hablar de una influencia directa en lo que escribo no lo puedo decir yo, sencillamente porque no lo sé. Respeto mucho el trabajo de José Manuel Arango, de León de Greiff, las primeras obras de Giovanni Quessep me dejan sin qué decir, de ahí para allá que venga el diablo y escoja.

 

8)¿Qué poetas según su opinión han sufrido o están sufriendo de un inmerecido olvido?

 Creo que el caso más notorio es el de José Manuel Arango quien a pesar de ser, de lejos, uno de los poetas colombianos contemporáneos más importantes ha sido marginado de toda mención. Por una extraña suerte de antipatía Arango ha sido relevado de su lugar  por un sinnúmero de embusteros; sin embargo su nombre va por ahí calando cada vez más hondo, saliendo a flote sin querer. Esperemos que dentro de poco llegue solo, como lo hizo en vida, al sitial que se merece.

9)Hablando de poesía universal, ¿Cuáles son sus poetas predilectos y cual nos recomienda?

Mis gustos van desde Kavafis, pasando por Pessoa, hasta llegar a Vallejo por supuesto. Hoy leo con gusto a Yves Bonnefoy  un francés que me dice cosas al oído, me gusta leer poetas jóvenes, respeto el trabajo del guatemalteco Alan Mills o de mi amigo el ecuatoriano Ernesto Carrión, sin duda alguna dos de las voces más atrevidas en la poesía que se escribe hoy en Latinoamérica. Uno de mis últimos  descubrimientos en poesía es también mi última admiración: John Ashbery, cuyo nombre me había sonado alguna vez, pero al que no había prestado atención y quien para mi sorpresa resultó ser una voz de lo más inquietante.

 

10)Aunque es de pésimo gusto mezclar poesía y política se permitirá una digresión: Colombia es un país de poetas izquierdistas, Luis Vidales, quizá el única vanguardista de nuestras letras fundó el partido comunista colombiano, Fernando Rendón, director del festival de poesía de Medellín es activo miembro del mismo, además de apologista de la subversión, Juan Manuel Roca y la pléyade restante están agrupada en el seno del PDA, ¿Nos aventuramos a considerar alguna relación entre política y poesía colombiana? ¿Usted también comulga con la izquierda colombiana?

N/S, N/R

 

11)¿Considera que la poesía puede ayudar a mejorar la situación de atraso en el país?

En cierta medida la poesía puede ayudar al hombre a despertar. Es un proceso individual, no creo que haya un poema, un solo poema, que haya logrado una acción colectiva (en la conciencia), sin embargo si ese despertar se hace extensivo, creo que algo de grandes dimensiones puede lograrse.

 

12)¿Cuál es su poema predilecto? ¿Cuál es el verso más hermoso que ha leído?

No tengo un  poema preferido, así como no tengo un libro, ni una película preferida, ni un grupo de rock preferido, hay unos que me gustan más que otros, es cierto, pero eso no implica más que un momento. Creo que cada libro o poema o banda de rock o equipo de fútbol pega en el momento justo. Me gusta el repetido Borges de “Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo” se me hace medio Shakespereana la idea y eso de reinventar me gusta.

 

 

13)Por último: no se dejara de agradecerle su colaboración con este proyecto, la poesía joven en Colombia merece un espacio que los jóvenes mismos deben ganar, animados por tal espíritu sería bueno que dedicara su última respuesta en esta humilde entrevista a recomendar poetas jóvenes. Gracias y bienvenido a Novismos.

Pues bien gracias a ustedes por las buenas intenciones. Me gusta mucho leer a Andrea Cote, una poeta con una voz muy fuerte, una poeta costeña llamada Fadir Delgado que huele y respira Caribe. Me gusta leer a mis amigos Oscar Estévez y Andrea Castillo que de a poco van haciéndose escuchar. De lejos he seguido una propuesta que me cala hondo, hablo de Larry Mejía, un tipo que dice ser el fundador de algo llamado el negacionismo poético, atrevido, vibrante y explosivo. De seguro hay más nombres… pero para realizar ese mapa, tendría que detenerme un poco y voy de afán.

 

 

**En realidad la cita es de Arthur Schopenhauer, T.S Eliot la leyó en su Die Welt als Wille und Vorstellung. Compone además un capitulo de su obra capital “El mundo como Voluntad y Representación” la idea del efecto estético correcto en la contemplación y no desde la percepción de la sensación es rasgo indistinto de la obra de Schopenhauer, los poetas ingleses que surgieron en la generación de la Gran Guerra (1917) a la cabeza de Auden, Thomas y el mismo Eliot, acuñaron este rasgo reformando  la poesía mundial, influyendo en Gil de Biedma quien a su vez influyó en la Generación Golpe de dados o Desencantada, extrañamente ni la influencia de la obra de Schopenhauer, ni mucho menos la de los ingleses, se divisa en un poeta nacional.

*** Se refiere a Blaise Cendrpoetagaliars (1887-1961) de cuya cita deviene nuestra pregunta, poeta francés de basta influencia en los Novismos españoles, de dejo Byroniano y marcado racismo.

Acerca de la literatura Colombiana

Posted in Uncategorized with tags , , , , on junio 12, 2009 by novismos

 

 

 

 gojattin

Hace cien años, los políticos se aprovecharon de la poesía, y ella, indignada, se marchó de esta tierra. ¿Cuándo volvió la dama digna a tocar en gracia a un colombiano? El día que nació Gómez Játtin. El día que Carlos Obregón, a los treinta y tres años que lo alineaban con Jesucristo, despreciado por el estro vaginal de las mujeres, decide acelerar a ciento veinte por hora en una carretera sinuosa de España y termine destrozándose contra el mundo. Cuando Eduardo Zalamea, a los 17 años, después de fallar en un intento de suicidio, decide partir a Manaure y vivir cuatro años a bordo de sí mismo. Cuando Jesús Zárate, en la última página de La cárcel diga lo mejor que se ha dicho sobre la vida: “si yo no fuera loco, me volvería loco”. Cuando Gabriel García Márquez, vapuleado por la fama estéril de Cien años de soledad, asuma su crisis de ser escritor de un sólo libro o ser un escritor de verdad y empiece a escribir un relato que no se parezca a nada suyo, un relato que irá de una voz a otra —articulando la memoria colectiva, la voz popular de todos los testigos y todos los puntos de vista en un relato célebre que llamará El otoño del patriarca— y nos deja así la altura más impecable de técnica literaria que hayamos tenido. Cuando cerca de la página mil del manuscrito, Héctor Rojas Herazo se despreocupe de su osadía —que nadie leerá—, entre en trance y siga escribiendo su magnum opus Celia se pudre. Cuando Fernando Vallejo encuentre en su propia experiencia vital —y en la enjundiosa memoria de un Medellín ya inexistente— el cauce por el que rueda El río del tiempo. Cuando Andrés Caicedo, después de caminar aquel 4 de Marzo con el primer ejemplar de su novela debajo del brazo, vuelva a casa, se tome sesenta pastillas de seconal y muera sobre su máquina de escribir con la última inscripción de tono bíblico donde anuncia que para ser feliz hay que ser ignorante: “Bienaventurados los imbéciles, porque de ellos será el reino de los cielos”.

Daniel Ferreira (San Vicente de Chucurí, 1981),

 

Novismos Colombianos

Posted in Uncategorized on junio 11, 2009 by novismos

Novismos Colombianos es un blog emanado desde Bogotá/Colombia cuya finalidad es promover y publicar a poetas jovenes contemporáneos del país.

No se pretende arrojar un síntoma generacional, esta clase de pretensiones murieron desde la intitulada generación Golpe De Dados o Generación Desencantada por motivos que respectan unequivocamente a la muerte virtual de la poesía en Colombia, en lugar de ello, se pretende mostrar el matiz poético de lo que hierve tras bambalinas y lejos del ruido editorial; por ello, se pondera la importancia de ser la voz del creciente descontento y el olor nauseabundo que hiede en unas letras que desde Raúl Gómez Jattin no saben que es aquello que desde aquí llamaremos poesía.

Si ud aspira a publicar en este blog, la condición sinne qua non es tener fecha de nacimiento posterior a 1980 y enviar su material al correro electrónico novismoscolombianos@hotmail.com

Hello world!

Posted in Uncategorized on junio 11, 2009 by novismos

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